Actualmente hay más de 22,5 millones de personas refugiadas alrededor el mundo según ACNUR. Todas ellas, personas que se han visto obligadas a abandonar sus hogares al ver amenazada su vida por conflictos armados y violencia o por ser perseguidas por su etnia, religión, nacionalidad, opinión política, pertenecer a un determinado grupo social o de género.

Sin embargo, las rutas de huida que inician las personas refugiadas están llenas de riesgos que amenazan constantemente su vida. Durante el trayecto se enfrentan a redes delictivas y grupos armados, pueden ser detenidas en condiciones inhumanas o ser víctimas de violencia sexual, de esclavitud, de secuestro e incluso asesinadas. La falta de vías legales y seguras consigue que miles de personas refugiadas mueran cada año durante el camino por las políticas de disuasión, externalización, militarización y robustecimiento de la seguridad del control de fronteras.

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