Edith Nfongang es una una mujer valiente y sensible. Tiene 52 años y es originaria de Camerún. En 2021 decidió marcharse por la inestabilidad política y socioeconómica del país, que dio lugar a disturbios muy violentos, especialmente en la zona anglófona de Camerún.
Allí lo dejó todo: sus raíces, su cultura, su idioma y su familia, incluido su único hijo. Lo que aún no sabía que le esperaba un camino lleno de complicaciones. Nigeria, Níger, Argelia… Edith viajó en condiciones de precariedad absoluta hasta la frontera con Marruecos. Una vez allí, al querer entrar en el país, la policía de Argelia la arrestó y la devolvió a la dureza del desierto de Níger, donde estuvo caminando, a la intemperie y de noche, durante 10 horas seguidas.
“En Argelia, la policía es muy violenta. Golpean a la gente con piedras y vulneran la intimidad para buscar dinero en cualquier parte del cuerpo”, asegura Edith.
Pero Edith consiguió superar la dura travesía y llegar a salvo a una población de Níger. Allí estuvo trabajando en una peluquería de manera irregular. Una situación que la generaba incertidumbre y temor, ya que cada día tenía que correr para huir de la policía.
Finalmente, llegó a Mauritania en el año 2024, donde por fin pudo hablar con su hijo por teléfono, tras años sin disfrutar de la alegría de escuchar su voz. De allí, embarcó en una peligrosa travesía de 6 horas en cayuco hacia El Hierro. Edith cuenta como » el cayuco se rompió en mitad del mar y tuvieron que reforzarlo con cuerdas para evitar el naufragio».
Un sueño por alcanzar
La fuerza y el tesón de Edith, además de la ayuda de organizaciones como Cruz Roja y Movimiento por la Paz, la ayudaron a poder pisar suelo peninsular a finales de 2024. En enero de 2025, contacta con Procomar Valladolid Acoge, donde recibe el apoyo necesario y empieza a no sentirse sola. «Ahora Procomar es mi familia», afirma.
Edith tiene claro cuál es su sueño: “Poder traer a mi hijo y mis dos nietas, a las que no conozco». Y cómo quiere que termine su proceso de arraigo por formación: “Quiero abrir mi propio salón de belleza”.
A todas las mujeres migrantes
Cuando mira hacia atrás, hacia su particular huida, toma aire y advierte al resto de mujeres: “Para las mujeres africanas el camino para salir de su país está lleno de peligro y violencia”. Y añade: “Hay muerte en el desierto, en el mar… Hay personas con enfermedades sin acceso a medicinas durante toda la travesía. Mucha gente está muriendo en las fronteras de diferentes países”.