“No soy un árbol, si no estoy bien en un lugar, puedo cambiar”

Mina Jalali es una mujer iraní de origen persa, licenciada en Filología Persa, que, en 2016, decidió abandonar su país con su único hijo debido a las difíciles condiciones sociales, económicas y políticas.

Según su testimonio, “Irán gozaba de mayores libertades y apertura antes de la llegada del actual gobierno” y añade que “muchas mujeres vivían en mejores condiciones sociales y de vida”. Por ejemplo, su madre. “Ella trabajaba como enfermera, podía llevar falda corta, ir sin velo… con libertad total”. Sin embargo, Mina no pudo encontrar trabajo como filóloga y decidió formarse en peluquería y estética, llegando a montar su propio salón de belleza, “hasta que empecé a tener problemas con el Gobierno”, asegura.

“El actual gobierno, poco a poco nos ha ido quitando nuestra cultura persa y nuestros derechos y libertades”, recuerda Mina. Y asegura que la guerra que golpea a Irán en la actualidad, iniciada por Israel y Estados Unidos, “no es de ahora, en Irán estamos en guerra desde hace 50 años”, refiriéndose al momento en el que el país comenzó a ser una República Islámica en la que actualmente las mujeres no pueden cantar en la calle o escuchar música.

Duelo migratorio

“Sin amor hay mucha guerra”, se lamenta Mina, que insiste en que su trayecto migratorio “ha sido difícil, pero también me ha enseñado mucho”. Y es que la iraní pasó de Irán a Turquía, donde permaneció durante 6 años, trabajando y cotizando. Tras ese periodo de tiempo pudo llegar a España en 2022 como refugiada. En concreto, a Valladolid, donde acudió a Procomar Valladolid Acoge junto a su hijo. “Fue muy duro para mí presentarme como una persona pobre, yo nunca lo he sido en Irán”, afirma.

Al duelo por estatus se añadieron otros más: por idioma, por cultura… Pero Mina, tras completar varios cursos de formación (algunos de peluquería y otros de estética) ha podido abrir su negocio “Mina Stilista´s ” en el barrio de Parquesol, en Valladolid.

La vida sigue

“Yo no soy un árbol”, siempre me muevo si no estoy bien en un sitio. Ahora Valladolid es su lugar de arraigo y de vida. Y, a pesar de la complicada situación actual en Irán, Mina mira hacia el futuro con decisión. “Hay días que llamo a mi familia de Irán y solo puedo decir ¿hola, qué tal? y se corta la comunicación”.

En el tiempo en el que duró esta entrevista, dos clientes entraron en la peluquería de Mina y otros tantos llamaron por teléfono para reservar cita. El esfuerzo de Mina se ve recompensado. La vida sigue.